libertad de lokura

sábado, septiembre 16, 2006

el anarkismo y su nesesidad militar

Hay personas que a pesar de decirse anarquistas no militan por la ideología que dicen defender. Por contra, hay anarquistas que militan bien en movimientos sociales, bien en grupos autónomos de orientación anarquista o bien en grupos organizados. Dado que vivimos en un sistema capitalista (y por lo tanto opuesto al Anarquismo), basta no luchar contra él para que siga existiendo. Creemos firmemente en la necesidad de militar para tratar de cambiar el actual estado de las cosas, y que quien no milita (de la forma que considere más oportuna) es cómplice por pasiva de los atropellos del Estado. Tras haber analizado los argumentos de quienes deciden militar en movimientos sociales, nosotr@s seguimos viendo necesario y práctico militar en una organización específicamente anarquista, ya que, aunque estos movimientos sociales tratan algunos puntos que defendemos l@s anarquistas organizad@s (antimilitarismo, ecología, liberación animal, antinuclear, antirrepresión, etc.), dejan de lado muchos otros (antiparlamentarismo, federalismo, ateísmo, rechazo a toda forma de gobierno, rechazo al nacionalismo, etc.). No globalizan, y en ocasiones su forma de funcionamiento, desde el punto de vista libertario, tiene serios defectos de fondo. Nosotr@s no somos exclusivamente antimilitaristas, o exclusivamente ate@s, sino que englobamos estos conceptos dentro de una ideología más amplia: el Anarquismo. Creemos positiva la existencia de estos movimientos sociales. No creemos que los movimientos sociales y las organizaciones anarquistas sean excluyentes sino complementarias. Creemos además en la necesidad de federarnos con otros grupos anarquistas, ya que para el avance de un discurso es imprescindible un marco estructural estable, una opción organizativa que lo vertebre, que lo sostenga y que le de coherencia.

viernes, septiembre 15, 2006

lenin y el comunismo

LENIN, VLADÍMIR ILICH (1870—1924):jefe de la clase obrera rusa e internacional, gran continuador de la obra de Marx y Engels, fundador del Partido Comunista de la Unión Soviética y del Estado soviético. A finales de los años ochenta del siglo pasado y durante la última década del mismo, Lenin estudia el marxismo y se incorpore a la lucha política. Desde entonces, Lenin desempeña un relevante papel en la elaboración creadora de todos los aspectos de la teoría marxista aplicada a la nueva situación histórica, en la aplicación concreta de dicha teoría teniendo en cuenta las condiciones de Rusia, en la dirección del movimiento revolucionario ruso e internacional de la clase obrera y de todos los trabajadores. En diversas etapas históricas, Lenin resolvió con espíritu creador los problemas del desarrollo social que habían madurado, enriqueció el marxismo con magnos descubrimientos. Con pleno derecho se ha denominado marxismo—leninismo la teoría revolucionaria de la clase obrera. Lenin contribuyó con una extraordinaria aportación al desarrollo de la economía política marxista. En los inicios de su actividad revolucionaria, Lenin llevó hasta el fin la derrota ideológica del populismo.
En los trabajos “Nuevos movimientos económicos en la vida campesina” (1893), “En torno al llamado problema de los mercados” (1893), “¿Quiénes son los «amigos del pueblo» y cómo luchan contra los socialdemócratas?” (1894), “Contenido económico del populismo y su crítica en el libro del señor Struve. (Reflejo del marxismo en la literatura burguesa)” (1895), y también en la obra clásica “El desarrollo del capitalismo en Rusia’’ (1899), Lenin, aplicando con espíritu creador el marxismo al análisis del régimen económico de Rusia, sometió a una crítica exhaustiva las concepciones de los populistas y de los marxistas legales. Lenin mostró que en el proceso de desarrollo del capitalismo tal como se daba en Rusia, se manifestaban las leyes generales del modo capitalista de producción. Criticó los errores teóricos de los populistas, que, en lo tocante al mercado interior y al desarrollo del capitalismo en Rusia, afirmaban que la plusvalía no podía realizarse si no existían los pequeños productores y el mercado exterior. Demostró que en un país donde se desarrolla el capitalismo, se produce una diferenciación de los pequeños labradores en empresarios agrícolas y proletarios asalariados, de suerte que el capitalismo crea para si el mercado interior. Representaron una contribución importantísima para la economía política marxista los trabajos de Lenin sobre la cuestión agraria en los cuales se generalizan los datos concernientes al desarrollo de la agricultura en Rusia y en otros países: “El problema agrario y los «críticos de Marx»” (1907), “El programa agrario de la socialdemocracia en la primera revolución rusa de 1905 — 1907’’ (1907), “Nuevos datos acerca de las leyes del desarrollo del capitalismo en la agricultura” (1914-1915), y otros. En su lucha contra el revisionismo ruso y de Europa occidental, que negaba la vigencia de las leyes de la concentración y de la centralización del capital en la agricultura, Lenin analizó científicamente las particularidades que presenta el desenvolvimiento del capitalismo en el agro. Desenvolvió la teoría marxista sobre la renta diferencial y la renta absoluta, puso de relieve la función obstaculizadora de esta última para el progreso de las fuerzas productivas en el campo, mostró la inconsistencia de las afirmaciones de los economistas burgueses sobre la existencia de la “ley de la fertilidad decreciente del suelo”. Examinó el problema relativo a la posibilidad, las condiciones y las consecuencias económicas de la nacionalización de la tierra en la revolución democrático-burguesa y en la socialista. Lenin desarrolló con espíritu creador la doctrina de Marx y Engels después de investigar los nuevos fenómenos que, en el desarrollo del capitalismo, aparecieron a últimos del siglo XIX y comienzos del XX, creó la teoría del imperialismo y sentó las bases de la doctrina sobre la crisis general del capitalismo. Lenin expuso su análisis científico del imperialismo en su obra “El imperialismo, fase superior del capitalismo” (1916) así como en sus trabajos: “La bancarrota de la II Internacional” (1915), “El socialismo y la guerra” (1915), “La consigna de los Estados Unidos de Europa” (1915) ‘‘En torno al folleto de Junius” (1916), “Sobre una caricatura del marxismo y sobre el «economismo imperialista»” (1916), “El programa militar de la revolución proletaria” (1916), ‘‘El imperialismo y la escisión del socialismo” (1916), y otros. Lenin puso de manifiesto que los monopolios constituyen la base más profunda del imperialismo, descubrió el nexo y la relación recíproca entre las peculiaridades económicas fundamentales del imperialismo y mostró cuál es el lugar histórico que le corresponde. Llegó a la conclusión de que el imperialismo es el capitalismo: 1) monopolista, 2) parasitario o en descomposición y 3) agonizante. De ahí que eI imperialismo sea la antesala de la revolución socialista. Lenin mostró que en la época imperialista se forma el sistema capitalista de economía mundial, y la explotación del trab ajo por el capital se complementa con la explotación de los pueblos de los países coloniales y semicoloniales por el capital financiero de las metrópolis. Éste es el motivo de que el hundimiento del capitalismo se produzca como resultado de la lucha revolucionaria de la clase obrera por el socialismo y de la lucha de liberación nacional que sostienen los pueblos sometidos al imperialismo. No puede salvar al régimen capitalista el capitalismo monopolista de Estado, que une la fuerza de los monopolios y del Estado en un solo mecanismo, con el fin de enriquecer a los monopolios y aplastar tanto al movimiento obrero como al de liberación nacional. Lenin mostró que el capitalismo monopolista de Estado constituye la preparación material más completa del socialismo. Realizó un profundo análisis de la ley de la desigualdad del desarrollo económico y político de los países capitalistas en el período del imperialismo y llego a la conclusión de que la revolución socialista podía triunfar inicialmente en varios países capitalistas o en uno solo de ellos. Esto constituía el desarrollo creador de la teoría de la revolución socialista cuya veracidad ha sido brillantemente confirmada por la historia. Importantísima es la contribución de Lenin al desenvolvimiento de la economía política del socialismo y del comunismo. En sus trabajos “El Estado y la revolución” (1917). “Las tareas inmediatas del Poder Soviético” (1918), “Cómo organizar la emulación’’ (1918), “Una gran iniciativa” (1919), “Acerca de un plan económico único” (1921), “Economía y política en la época de la dictadura del proletariado” (1919), “Sobre el impuesto en especie” (1921). “De la cooperación” (1923) y otros varios, Lenin sentó las bases de la economía política del socialismo y del comunismo. Formuló una caracterización general del socialismo y del comunismo, puso de manifiesto los rasgos comunes a las dos fases del comunismo, mostró la diferencia esencial que entre una y otra existe y que es determinada por el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas, por el grado de madurez económica y política de la saciedad, por la preparación cultural de los trabajadores. Al señalar las tareas de la edificación socialista en Rusia, Lenin indicaba que era necesario electrificar el país, organizar la industria, la agricultura y el transporte sobre la base técnica de la gran industria moderna. Consideraba Lenin que la productividad del trabajo es lo más importante para la victoria del nuevo régimen social. De ahí que la tarea principal, después de la victoria de la revolución socialista, consista en alcanzar la máxima productividad del trabajo, y en relación con ello (y para ello), lograr su máxima organización. Mostró que una vez el proletariado en el poder del Estado, el auge de las fuerzas productivas de la agricultura se halla vinculado a la transformación socialista da la agricultura mediante la cooperación. A la vez que exhortaba a aprovechar el entusiasmo revolucionario de las masas, Lenin insistía en la extraordinaria importancia que tiene, bajo el socialismo, interesar a los trabajadores en el aspecto material por los resultados de su trabajo. Lenin reveló el valor de la emulación socialista como recurso cardinal para incorporar a las masas a la edificación de la nueva sociedad y elevar la productividad del trabajo. Estimó en alto grado los sábados comunistas como una gran iniciativa, consciente y voluntaria, de los trabajadores y vio en este movimiento el “principio del comunismo en la práctica”. Consideraba que constituye una condición importantísima y necesaria de las transformaciones socialistas y comunistas asegurar a cada miembro de la sociedad las mismas posibilidades de utilizar todos los resultados de la ciencia y de la cultura, asegurar el desarrollo libre e integral de cada trabajador. Formuló los principios de la revolución cultural socialista, en el transcurso de la cual el saber se convierte en patrimonio de las amplias masas trabajadoras. Dedicó gran atención a elaborar los principios en que ha de basarse el gobierno de la sociedad y con este motivo caracterizó la correlación entre economía y política en el período de la construcción del socialismo. “La tarea de dirigir el Estado —escribió Lenin— planteada ahora en primer término ante el Poder Soviético presenta, además, la particularidad de que ahora se trata de una dirección en que no es la política, sino la economía lo que adquiere principal importancia”. Lenin demostró que sólo la vanguardia de la clase obrera, el Partido Comunista, orientador de la actividad de los trabajadores en todas los esferas de la vida social, puede dirigir el proceso de las transformaciones sociales. Lenin dirigió un inmenso trabajo práctico en la creación de la nueva sociedad en la U.R.S.S. Bajo su dirección, el Partido elaboró el plan de la transformación radical del país, el plan de la edificación del socialismo. Al formular la teoría sobre la victoria de la revolución socialista en un solo país, Lenin fundamentó el principio de la coexistencia pacífica de los estados socialistas y capitalistas, así como el de la emulación económica entre ellos. La herencia leninista constituye una de las fuentes de la actividad creadora del Partido Comunista de la Unión Soviética y del movimiento comunista internacional con miras a la transformación revolucionaria de la sociedad, a la edificación del socialismo y del comunismo. Las ideas de Lenin se han concretado y desarrollado en el programa del P.C.U.S. adoptado por el XXII Congreso del Partido (1961), programa que constituye el plan científico de la construcción de la sociedad comunista.

pensamiento anarkista bakunin: la asosacion roja

Mihail Bakunin.
La Asociación Roja.

La Libertad política sin la igualdad económica es una pretensión, un fraude, una mentira; y los trabajadores no desean mentiras.
Los trabajadores se esfuerzan luego, necesariamente, en una transformación fundamental de la sociedad, el resultado de la cual debe ser la abolición de las clases, igualmente en lo económico como en sus aspectos políticos: un sistema social en el cual todos los hombres entrarán en el mundo bajo condiciones especiales, podran desplegarse y desarrollarse, trabajar y gozar de las cosas buenas de la vida. Éstas son las demandas de la justicia.
¿Pero cómo podría, desde ese abismo de ignorancia, de miseria y esclavitud, en que los trabajadores sobre la tierra y en las ciudades son hundidos, llegar a aquel paraíso, los logros de justicia y humanidad? Para ello los trabajadores tienen un medio: la Asociación de Consejos.
A través de la Asociación ellos se refuerzan, mutuamente se mejoran el uno al otro y, a través de sus propios esfuerzos, hacen a un lado esa ignorancia peligrosa que es el sustento principal de su esclavitud. Por medio de la Asociación ellos aprenden a ayudar y apoyarse entre si. Por eso ellos convocarán, finalmente, un potencia que se demostrará más poderosa que todo el capital burgués confederado y poderes políticos reunidos.
El Consejo debe convertirse en la Asociación en la mente de cada trabajador. Debe convertirse en la contraseña de cada organización política y de agitación de los trabajadores, la contraseña de cada grupo, en cada industria en todas partes de la tierra. Indudablemente el consejo, es la muestra más grandiosa y esperanzada de la lucha proletaria, un presagio infalible de la próxima emancipación completa de los trabajadores.
La experiencia ha demostrado que las asociaciones aisladas no son más poderosas de lo que son los trabajadores aislados. Hasta la Asociación de todas las Asociaciones de Trabajadores de un país solo no sería suficientemente poderosa para levantarse en conflicto contra la combinación Internacional de toda ganancia que hace el capital mundial. La ciencia económica estable el hecho de que la emancipación del trabajador no es sólo una pregunta nacional. Ningún país, no importa cuan rico, poderoso, y bien servido sea, puede emprender -sin arruinarse y rendir a sus habitantes a la miseria- una alteración fundamental en las relaciones entre el capital y el trabajo, si esta alteración no es lograda, al mismo tiempo, al menos, en la mayor parte de los países industriales del mundo. Por consiguiente, la pregunta de la emancipación del trabajador del yugo del capital y sus representantes, los capitalistas burgueses es, ante todo, una pregunta Internacional. Su solución, por tanto, sólo es posible a través de un Movimiento Internacional.
¿Este Movimiento Internacional es una idea secreta, una conspiración? En absoluto. El Movimiento Internacional, el Consejo de Asociación, no dicta desde arriba o prescribe en el secreto. El federa desde abajo y va a mil cuartos. Habla en cada grupo de trabajadores y abraza la decisión combinada de todas las facciones. El Consejo vive la democracia: y siempre que la Asociación formula proyectos, esto lo hace abiertamente, y habla a todos quienes quieran escuchar. Su palabra es la voz del trabajo que recluta energías para el derrocamiento de la opresión capitalista.
¿Qué dice el Consejo? ¿Cuál es la demanda que hace a través de cada asociación de aquellos que trabajan y piensan, en cada fábrica, en cada país? ¿Qué pide? ¡Justicia! La justicia más estricta y los derechos de la humanidad: el derecho de hombres, mujeres y niños, independiente de toda distinción de nacimiento, de raza, o de credo. El derecho de vivir y la obligación de trabajar para mantener ese derecho. El servicio de cada uno a todos y de todos a cada uno. Si esta idea aparece espantosa y prodigiosa a la sociedad burguesa existente, tanto peor para esta sociedad. ¿Es el Consejo Acción una empresa revolucionaria? Sí y no.
El Consejo de Acción es revolucionario en el sentido que substituirá a la sociedad basada sobre la injusticia, la explotación, el privilegio, la pereza, y la autoridad, por una que se funde sobre la justicia y la libertad para toda la humanidad. En una palabra, quiere una organización económica, política, y social, en la cual cada persona, sin prejuicio alguno respecto de sus idiosincrasias naturales y personales, encontrará igualmente posible desarrollarse, aprender, pensar, trabajar, ser activa, y gozar de una vida honorable. Sí, esto desea; y repetimos una vez más, si ello es incompatible con la organización social existente, tanto peor para esta sociedad.
¿Es revolucionario el Consejo de Acción en el sentido de barricadas y de la sublevación o manifestación violenta? No; el Consejo manifiesta poco interés en esta clase de políticas; o, más bien, hay que decir que el Consejo no toma en absoluto parte en ellas. Los revolucionarios burgueses, ansiosos por algún cambio de poder, y los agentes policíacos, que encuentran ocupación en las explosiones pasajeras de ruido y furia, se fastidian enormemente con el Consejo de Acción debido a la indiferencia de este hacia sus actividades y esquemas de provocación.
El Consejo de Acción, la Asociación Roja de aquellos que quieren y trabajan, comprendió, hace mucho, que el político burgués -no importa cuan rojo y revolucionario haya podido parecer- nada ha servido para la emancipación de los trabajadores, sino, mas bien, ha endurecido su esclavitud. Y aún cuando el Consejo no hubiese comprendido este hecho, el juego miserable, que ocasionalmente juegan, el burgués republicano e incluso el burgués socialista, habría abierto los ojos de los trabajadores.
El Consejo de Acción, siempre desarrollándose más completamente en el Movimiento de los Trabajadores Internacionales, se sostiene con severidad a distancia de las tristes intrigas políticas, y conoce hoy sólo una política para cada grupo y para cada trabajador: su propaganda, su desarrollo y organización en la lucha y la acción. El día cuando la mayoría de los trabajadores del mundo se haya asociado a través del Consejo de Acción, se haya firmemente organizado a través del Consejo de Acción, y así, firmemente organizadas sus divisiones en una solidaridad común de movimiento, ninguna revolución, en el sentido de insurrección violenta, será necesaria. Así se verá que los anarquistas no apoyan la violencia abortiva que sus enemigos les atribuyen. Sin violencia, la justicia triunfará. La opresión será liquidada por el poder directo de los trabajadores por medio de la asociación. Y si aquel día hay impaciente suplica, y algún sufrimiento, esto será culpa de la burguesía que rechaza reconocer lo ocurrido con su maquinación. Para el triunfo de la revolución social en sí misma, la violencia será innecesaria.